
¿Tu gato bebe poca agua en verano? El truco para evitar sorpresas con su salud
Si convives con un gato, seguro que conoces esa escena: le pones un cuenco con agua limpia y fresca, lo mira con indiferencia y se marcha tan tranquilo. O peor aún, te persigue hasta el baño para intentar beber directamente del grifo cuando lo abres.
Durante el año esto puede ser solo una manía graciosa, pero en pleno verano en España, con las temperaturas rozando máximas, la falta de hidratación en los gatos pasa a ser un tema serio.
Los felinos tienen un instinto muy particular cuando se trata de beber, y entender cómo funciona su mente es el primer paso para cuidar su salud este verano.
El origen del problema: Por qué el agua estancada no les atrae
A diferencia de los perros, los gatos no suelen sentir una sed abrumadora de golpe. Sus antepasados obtenían casi toda la humedad que necesitaban de sus presas en la naturaleza. Además, instintivamente relacionan el agua estancada con agua sucia o poco segura.
Cuando llega el calor estival, ocurren dos cosas:
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Su cuerpo pierde más líquidos de lo normal, aunque pasen casi todo el día durmiendo a la sombra.
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Si el agua del cuenco lleva unas horas parada o coge temperatura ambiente, le cogerán aún más manía.
El resultado suele ser una ingesta de agua insuficiente, lo que a medio y largo plazo acaba pasando factura a sus riñones y a su sistema urinario.
El gran aliado del verano: La fuente para gatos
Aquí es donde entra en juego la curiosidad natural de tu compañero. El sonido suave del agua corriendo activa de inmediato su instinto cazador y explorador. Para ellos, el agua en movimiento es sinónimo de agua fresca, limpia y oxigenada.
Invertir en una de las fuentes para gatos que hay hoy en día no es solo un capricho estético, sino una mejora directa en su calidad de vida:
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Agua en circulación continua: Evita que el agua se recaliente tan rápido y la mantiene mucho más fresca en las tardes de verano.
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Filtros de carbono: Eliminan impurezas, pelos y ese mal sabor a cloro que a veces tiene el agua del grifo y que a ellos les repele por completo.
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Estímulo visual y auditivo: Al ver caer el chorro o el movimiento del flujo, se acercan a curiosear y terminan bebiendo mucha más cantidad sin que tengas que estar persiguiéndoles.

3 trucos sencillos para refrescar a tu gato estos meses
Además de instalar una fuente en un rincón tranquilo de casa, hay pequeños gestos diarios que marcan una diferencia enorme cuando aprieta el calor:
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Separa la comida del agua: A ningún gato le gusta beber justo al lado de donde come. Coloca su fuente o sus bebederos en una zona alejada de los comederos para perros y gatos.
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Aumenta la comida húmeda: En los meses calurosos, prioriza o combina su pienso con latas o sobres ricos en caldo. Es una forma sencillísima de meterle un extra de hidratación sin que se dé cuenta.
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Crea hielos interactivos: Prueba a meter en un molde de hielo un poco de caldo de pollo (sin sal ni cebolla) o caldo de alguna lata de pescado y dáselo como premio. Se entretendrán un buen rato mientras se refrescan.

Cuidar de su salud es estar en los detalles
A veces creemos que con cambiarles el cuenco una vez al día es suficiente, pero ver cómo un gato empieza a beber con ganas en cuanto le pones agua en movimiento demuestra lo mucho que agradecen estos pequeños cambios.
Si notas que estos días tu felino está algo más apático o busca desesperadamente los lugares más fríos de la casa, echa un vistazo a su ingesta de líquidos. Un gesto tan simple como pasar del plato tradicional a una fuente filtrante puede ahorrarte visitas al veterinario y asegurarte un verano tranquilo a su lado.
¿Tu gato también tiene la costumbre de pedirte agua del grifo o es de los que pasan de largo del cuenco? ¡Cuéntanos en comentarios cómo lleváis las olas de calor en casa!


